Antecedentes

El objetivo definido en la Estrategia “Lanzarote en la Biosfera” para la última de sus propuestas planteadas en 1998, la creación de un Observatorio, era
“Reunir y ofrecer información sintética y periódica en los ámbitos social, económico y ambiental a escala insular, que permita la toma de decisiones en clave de sostenibilidad, de manera acorde con la declaración de la Isla como Reserva de Biosfera.”

Desde entonces, múltiples iniciativas personales, colectivas e institucionales han posibilitado que la sociedad de Lanzarote muestre hoy mayor capacidad e interés para recabar o analizar datos, así como para discutir sobre la evolución de la isla. El número de personas, entidades, documentos y debates, así como su calidad y diversidad, ha aumentado sustancialmente, y contribuido a elevar el nivel de la discusión social y política sobre la Isla.

Un observatorio para una Reserva de Biosfera, LANZAROTE

Al integrarse en la Red Mundial de Reservas de Biosfera, en 1993, Lanzarote aceptó convertirse en un laboratorio mundial de sostenibilidad. Unesco resaltaba así un pasado de supervivencias y aprendizajes en los que la isla supo unir dos conceptos que esta civilización ha convertido en antagónicos: conservación (ecología) y desarrollo (economía). Al mismo tiempo, la declaración de Unesco nos pide nuevos ensayos de desarrollo equilibrado, y la transmisión de los resultados al resto de la sociedad.

Constituirse en laboratorio requiere voluntad, herramientas y método.

De su voluntad de ensayo colectivo, esta isla ha dado buenas muestras en el siglo ya pasado, intentando abrir la isla al turismo para acabar con el subdesarrollo en los años 60 y, más recientemente, en el intento de controlar el nuevo monocultivo turístico logrando mediante fórmulas innovadoras de regulación del crecimiento urbanístico asociado (PIOT y moratoria insular turística).

En esta exploración social, la información se ha convertido en un recurso muy valioso. La Estrategia Lanzarote en la Biosfera fijó la atención colectiva sobre una isla “mítica” amenazada por su propio éxito, sobre la que los datos y análisis dibujaban un presente de claroscuros y un futuro de amenazas.

La respuesta social a esa nueva imagen inquietante de Lanzarote no se hizo esperar. Tomada como herramienta,la Estrategia Lanzarote en la Biosfera había logrado reunir la mirada colectiva sobre la isla y, con ello, despertó un intenso debate y extendió la alarma. Sin embargo, buena parte de los debates se fundamentaron en discusiones sobre datos o cifras que eran poco claras; y las propias medidas legales han contado con serias deficiencias en la información de partida.

El Observatorio intenta contribuir a manejar más y mejor información sobre Lanzarote impulsando nuevas actuaciones, compromisos y métodos para superar las carencias, desorden, dispersión y ocultación de información pública. El reto es colaborar para obtener la información necesaria, mantener ordenada la información existente y difundir la información relevante.